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¿Por qué los Terapeutas de Masaje tienen que estudiar y seguir estudiando?

Actualizado: 24 may

“No me doy masajes. Una vez lo intenté y el masajista me mató. Tenía “espasmos”. Cuando me masajeó, sentí mucho dolor entre los hombros y el cuello. El masajista me hizo masaje bien duro en la zona. Me dijo que tenía muchos nudos. Por cuatro días, no pude mover el cuello del dolor que me produjo el masaje. Quedé mucho peor que el dolor que ya tenía.”




¿Cuántas veces has oído esta historia o una parecida? Yo la he escuchado muchas veces.


La mayoría de las personas creen que la Terapia de Masaje no requiere mucho estudio. Cualquiera hace un sobo, dicen. Al principio de mi carrera, yo también pensaba lo mismo. En ese tiempo, a principios de los 90’s, no hacía falta estudios formales para trabajar en un Spa como masajista. Casi ningún país, y en EEUU, casi ningún estado, tenía una licencia profesional. Yo venía de España, donde no se requería ni se requiere aún licencia. Con un curso de masaje que no incluía mucha anatomía, yo creía que sabía algo.


Con el paso del tiempo, sin embargo, me fui dando cuenta de que, si bien, es muy difícil lastimar a un cuerpo sano, saludable y ejercitado; es bien fácil lastimar a un cuerpo débil, edematizado, inflamado o con alguna patología local o sistémica. Tristemente, cada vez son más los clientes que tienen condiciones de salud. Incluso personas jóvenes.


Es por eso que es tan urgente una buena preparación por parte del Terapeuta. Cuando el profesional no sabe adaptar sus técnicas de masaje a lo que nos dice el cliente, lo más seguro es que haga oídos sordos a lo que le dicen. Si el cliente le dice que le duele, el masajista le va a decir que tiene que doler. NO. No tiene que doler. El dolor es una señal de que algo ocurre. Es el trabajo del terapeuta reajustar su toque e indagar un poco en la causa de dolor. Ver si es algo que está en el alcance de su práctica y sus destrezas, el poder resolver.


Un ejemplo bien común es el de los llamados “espasmos” en el área entre el cuello y los hombros. Al sentir esta área endurecida, muchos masajistas proceden a aumentar la fuerza -“para romper los nudos”- según dicen. Otros, con un poco más de conocimiento, proceden a hacer Trigger Points. Sin embargo, un enorme porciento de nuestra población, que trabaja muchas horas frente a una computadora, lo que tienen en esta área es un edema. Un edema es una retención de líquido en el tejido. Los capilares sanguíneos y linfáticos se encuentran llenos; sus pareces muy finas y estiradas. Una presión alta en estas paredes, llevan a romper el tejido capilar y capilar linfático, produciendo una mayor inflamación, por ende, mayor edema. De ahí, el caso recurrente con que comenzamos el artículo, en donde lo que ocurre es que se empeora la situación en lugar de aliviarla.


El terapeuta bien adiestrado, sin embargo, reconoce el tejido edematizado, y comienza haciendo drenaje linfático y hemo linfático de la zona, y luego, cuando ya el área está “vacía” (no edematizada), es que procede a hacer una terapia de trigger point o miofascial específica, siempre respetando el umbral de dolor de ese cliente.

¿Por qué hay que estudiar mucho? Porque el Terapeuta de Masaje es un profesional de la salud. Las personas confían en que va a ayudarlos. No a lastimarlos. Y cuando logra aliviar o eliminar el dolor de cada uno de sus clientes siente tan inmensa satisfacción, que es como si se ganara un premio. Su práctica se eleva en Humanidad, en número, en calidad, en cantidad, y en Espiritualidad.


Carmen Rivera-Batlle es Dueña y Directora de Puerto Rico Massage & Bodywork Institute. Tiene 31 años como Terapeuta de Masaje.


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